Australia sufrió este fin de semana el peor ataque armado de las últimas décadas cuando un padre y un hijo, dispararon a una multitud que celebraba el inicio de la festividad judía de Hanukkah.
Dos hombres, padre e hijo, mataron a tiros a 16 personas el domingo 14 de diciembre en Bondi Beach, una de las playas más populares de Australia, durante una celebración de la festividad judía de Hanukkah, un ataque calificado de «terrorista» y «antisemita» por las autoridades.
La policía de Nueva Gales del Sur elevó el lunes el balance preliminar de 11 a 16 fallecidos, además de uno de los atacantes, se encuentran 42 personas hospitalizadas.
Los atacantes son padre e hijo, uno de ellos murió durante la balacera, en la misma playa donde ocurrió la masacre en Sídney.
«El hombre de 50 años falleció. El de 24 años se encuentra actualmente en el hospital», declaró en una rueda de prensa el comisario de policía de Nueva Gales del Sur, Mal Lanyon, que precisó que las autoridades no están buscando a ningún otro sospechoso.
Se trata del atentado masivo más grave en décadas en Australia, un país que ha reforzado durante años el control de armas. Las autoridades están investigando el caso como un ataque terrorista, que dejó también más de 40 heridos.
Los atacantes actuaron solos y no formaban parte de una célula extremista mayor, aunque estaban «claramente» motivados por una «ideología extremista«, según confirmó este lunes el primer ministro australiano, Anthony Albanese

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, declaró en un discurso televisado que fue «un ataque dirigido contra los judíos australianos» durante Hanukkah , una festividad conocida como la Fiesta de las Luces, que debió ser «un día de alegría».
«Un acto de maldad, antisemitismo y terrorismo que ha golpeado el corazón de nuestra nación«, añadió. Albanese decretó que las banderas ondearán a media asta en señal de duelo y advirtió que «Australia nunca se someterá al odio ni a la violencia. Nos mantendremos unidos y no permitiremos que nos dividan como nación».
El mandatario añadió que el Gobierno está dispuesto a adoptar «todo lo que sea necesario» para combatir el antisemitismo, incluido un eventual endurecimiento legislativo una vez concluya la investigación policial.
El ataque buscaba atacar a la comunidad judía de Sídney, dijo Chris Minns, primer ministro de Nueva Gales del Sur, y lo que debería haber sido una «noche de paz y alegría» fue «destrozada» por un «ataque horrible y perverso».
